Desde que empezamos la cuarentena muchas personas (me incluyo) hemos sufrido problemas para conciliar el sueño e incluso nuestro apetito aumento.
Unos de los causantes más importantes fue el cambio drástico de nuestro estilo de vida de un día para otro, bajamos nuestro ritmo de vida que llevábamos en la ciudad, desde despertarnos temprano, hacer ejercicio, comer a nuestras horas y pasar un largo tiempo atrapado en el tráfico. Ahora nos despertamos 10 minutos antes de empezar a trabajar y queremos hacer dos actividades a la vez, desayunar mientras trabajamos o mientras estamos en alguna junta pero, ¿esto como me afecta nutricionalmente?
Nuestras horas de sueño cambiaron junto con nuestras horas de comida, al igual que la actividad física que realizábamos día al día, desde “subir y bajar escaleras, correr de un lado a otro porque se nos hace tarde, caminar hacia el trabajo, hasta pasear a nuestra mascota”.
Ya no estamos activos como hace unos meses lo estábamos, ahora pasamos más tiempo en casa y con la tentación más grande que es el refrigerador o nuestra alacena. Al no tener el mismo ritmo de vida nuestro gasto energético no es mismo porque no llegamos a quemar las mismas kcal que hace un par de meses. Es decir, comemos más de lo que gastamos al día y la energía que no utiliza se almacena en grasa provocando sobrepeso u obesidad.
El estar encerrados por tanto tiempo, nuestro cuerpo entra en constante estrés provocando falta de sueño por las noches, esto se debe a que nuestro cerebro secreta cortisol (hormona del estrés) haciendo que nuestro cuerpo se mantenga en alerta para evitar algún riesgo físico o psicológico.
El insomnio se puede combatir tratando de regresar a tus horarios y actividades que tenías anteriormente, despertar temprano, tomarse una taza de café, arreglarte aunque estés en tu casa (eso ayuda emocionalmente), hace ejercicios de estiramiento, yoga o cardiovascular, comer a tus horas, leer un libro, meditar por las noches y evitar comprar comida que sean de gran densidad calórica.
Por otro lado, es importante estar en contacto con tu nutriólogo para evitar esos momentos de ansiedad, saber cómo sustituir esos gustos culpables o cómo agregarlos a nuestras comidas, también tener una buena orientación sobre nuestras comidas al igual que las cantidades que necesitamos y complementarlo con actividad física.
Una vez teniendo un balance entre tener un estilo de vida similar al anterior y respetar nuestros horarios el insomnio ira desapareciendo y podrás descansar por las noches. Por el otro lado, si llegas a despertarte en las madrugadas con hambre, también es importante comentárselo a tu nutriólogo ya que se debe realizar un ajuste en tu plan de alimentación y así poder dormir de corrido.
Es momento de ocuparnos y dedicar tiempo hacia nosotros mismos, ¡escuchemos nuestro cuerpo!


Leave a reply