Seguramente te has preguntado cómo afecta el consumo de bebidas alcohólicas en el desempeño deportivo, o bien, cómo afecta una noche acompañada de alcohol en tu desempeño al día siguiente. Hay que considerar que son los excesos los que generan repercusiones en el cuerpo. Un exceso de bebida en el caso de los hombres se considera aproximadamente el consumo de más de 5 copas y en las mujeres más de 4 copas. Sin embargo, la recomendación saludable es un consumo inferior a 3 copas en el caso de los hombres y dos copas en el caso de las mujeres.
El alcohol altera el comportamiento metabólico normal del cuerpo independientemente del ámbito deportivo; modifica la secreción de hormonas, el sueño, la síntesis proteica, el comportamiento neuronal, etc. Y por tanto es evidente que puede tener repercusiones a la hora de hacer ejercicio.
La Deshidratación
El alcohol presenta un efecto diurético, lo cual quiere decir que puede provocar deshidratación dado la eliminación de líquidos por la orina, y llevar a cabo actividad física posterior a dicha deshidratación puede únicamente empeorarla. Este estado de pérdida de líquidos repercute en una gran cantidad de funciones corporales, como la regulación de la temperatura del cuerpo, lo que implica un mayor riesgo de sufrir un golpe de calor, otras funciones como la presión arterial y frecuencia cardiaca, y consecuentemente el rendimiento.
La deshidratación disminuye el volumen de sangre circulante pues está constituida principalmente de agua, y dicha pérdida de volumen implica también una disminución de la entrega de oxígeno y nutrientes a los músculos y tejidos, así como un incremento en la frecuencia cardiaca.
La energía y el músculo
Igualmente, el alcohol interfiere con rutas metabólicas para la producción de energía, es decir; habrá una disminución en la producción de glucosa, por lo que el rendimiento definitivamente se verá disminuido, y el cansancio será precoz, pues los músculos generarán energía de una forma más lenta y menos efectiva. Otras funciones corporales importantes serán también afectadas como la coordinación, la velocidad de reacción, la destreza y la concentración.
De la misma manera, se ha visto que el alcohol puede llegar a disminuir la síntesis proteica e incluso promover la atrofia muscular, así como la pérdida de fuerza especialmente en ejercicios musculares excéntricos, aunque también en ejercicios concéntricos se ha visto una decadencia.
Por otro lado, el etanol se trata de una sustancia energéticamente rica, otorgando 7 kcal por mililitro, sin aporte alguno de nutrientes, y consecuentemente el exceso de energía se verá reflejado en un incremento de almacenamiento corporal, es decir; en la ganancia de grasa corporal.


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