Antes de que pudiéramos comprar comida fácilmente en restaurantes o de que existieran miles de opciones para comer, a nuestros antepasados se les complicaba obtener alimento con contenido energético elevado, para ellos ese tipo de comidas, como la miel, eran difíciles de conseguir por lo que se valoraban mucho y eran sinónimo de bienestar. Ahora seguimos valorando este tipo de comida muy dulce, muy grasosa o las dos y la disponibilidad es extremadamente elevada. Esto provocó que comenzara la epidemia de obesidad y enfermedades metabólicas en todo el mundo.
Regulación de hormonas y neurotransmisores
Estas pequeñas moléculas sirven para administrar múltiples procesos en nuestro cuerpo. La serotonina y dopamina se han visto implicadas en adicciones a sustancias como cocaína, morfina, heroína y otras drogas. Un estudio reciente del año 2010, demostró que al consumir comida rápida y procesada, las mismas vías de recompensa se activan, liberando serotonina y dopamina, creando dependencia, provocando tolerancia y hasta síndrome de abstinencia, lo que sucedería al ser adicto por ejemplo, a la cocaína, pero con una diferencia peligrosa, que una dieta alta en carbohidratos simples supera en activación de estos centros de recompensa a la misma cocaína.
Un estudio realizado en 2014 demuestra que la hormona grelina (la cual se eleva durante el ayuno y nos indica que tenemos hambre), se eleva considerablemente más rápido después de consumir una comida alta en carbohidratos y grasas que una alta en proteínas; esto significa que al comer comida rápida, que es alta en estos macronutrientes, nos dará hambre más pronto que si consumiéramos una comida balanceada. Esta es la razón por la cual podemos realizar una comida hipercalórica rápidamente y sentir que no nos hemos llenado.
El experimento de “Las ratas que comen pastel y la pregunta de la adicción a la comida” se realizó en 2008 con modelos animales, en los que daban a 1 grupo comida procesada, alta en azúcar y grasas, sin restricción de horario por 40 días. Al final del estudio, las ratas habían aumentado el doble del peso esperado, esto significa que seguían comiendo a pesar de estar saciadas y al regresarlas a su comida habitual, tardaron 14 días en volver a comer… preferían ayunar antes de comer “lo de siempre”.
Comida extremadamente procesada
Cuando los carbohidratos están muy procesados entonces el cuerpo no tiene que hacer mucho trabajo para digerirlos, esto quiere decir que pasan de la boca a la sangre en muy poco tiempo y hacen que nuestro azúcar se eleve mucho y muy rápido, para luego bajar de igual manera (haciendo un pico). Lo que se logra es que consumamos muchas calorías, en un bocado compacto y que aparte de esto se procese rápidamente, baje el azúcar en la sangre, nos sintamos mal o enojados (“Hangry”) y queramos volver a comer en un periodo corto de tiempo. Esto condiciona un círculo vicioso que nos lleva a consumir más de lo que nuestro cuerpo necesita y explica por qué ahora hay más gente con obesidad que hace 100 años.
Las empresas y la publicidad
El hecho de que esta comida sea tan adictiva no es coincidencia, cada empresa alimentaria tiene contratados expertos en alimentos que logran que sus productos tengan la mayor cantidad de sabor, quitando valor nutricional y refinando lo más posible los carbohidratos y grasas para hacerlos más adictivos.
Pero, ¿cómo es que estos alimentos tan dañinos terminaron en las casas de prácticamente todas las familias latinas? la respuesta es: Publicidad. Diario somos bombardeados por al menos 300 anuncios de comida: en la calle, en la televisión y en las páginas que frecuentamos en internet como facebook, youtube, twitter, etc.
Cada persona tiene derecho a consumir lo que desee, el problema es que esta información no se encuentra al alcance de todos, las empresas deberían de proporcionarla en los empaques como se hace en una cajetilla de cigarros igualmente adictiva. Está en nuestras manos saber e informarnos. Si queremos consumir este tipo de comida, podemos, mientras sepamos lo que hace en nuestro cuerpo y lo hagamos con moderación teniendo en cuenta las porciones que nos corresponden.
Referencias
- Foster, K. Overduin, J. Acyl and Total Ghrelin Are Suppressed Strongly by Ingested Proteins, Weakly by Lipids, and Biphasically by Carbohydrates. J Clin Endocrinol Metab. 2008 May;93(5):1971-9.
- Lenoir, M. Serre, F. Intense Sweetness Surpasses Cocaine Reward. Published online 2007 Aug 1. doi: 10.1371/journal.pone.0000698.
- Johnson, P. Kenny, P. Addiction-like reward dysfunction and compulsive eating in obese rats: Role for dopamine D2 receptors. Published in final edited form as: Nat Neurosci. 2010 May; 13(5): 635–641. doi: 10.1038/nn.2519
- Epstein, D. Shaham, Y. Cheesecake-eating rats and the question of food addiction. Published in final edited form as: Nat Neurosci. 2010 May; 13(5): 529–531. doi: 10.1038/nn0510-529


Leave a reply