La microbiota intestinal, vulgarmente conocida como “flora intestinal” se refiere al conjunto de microorganismos que residen en nuestros intestinos, se estima que contenemos alrededor de 100 trillones, y que el peso total de este gran cúmulo de microorganismos ronda los 2 kg (correspondientes exclusivamente a la microbiota). Asimismo, podemos darnos una idea de su papel tan esencial en nuestra salud cuando comprendemos que tenemos 100 veces más genes bacterianos que humanos y 10 veces más células bacterianas que humanas.
La microbiota tiene un gran papel en el peso de las individuos, se ha visto que influyen en la digestión y metabolismo de los nutrientes y micronutrientes de la dieta de la persona, y que una microbiota variada previene la ganancia de peso y ayuda a la reducción de la masa grasa corporal. Presenta efectos en la modulación del apetito y el consumo energético, es decir, promueve una mejor regulación del apetito y del consumo de energía, así como impactan en la expresión de genes, siendo una microbiota sana la que va a evitar la expresión de genes asociados desde obesidad y diabetes hasta artritis y cáncer. Se ha visto en experimentos con ratas, que el trasplante de microbiota de ratas obesas a ratas de peso normal genera que las últimas se vuelvan obesas.
De la misma manera, una microbiota variada, es decir; sana, influye en las enfermedades gastrointestinales de manera positiva, pues mantienen la integridad intestinal y su funcionamiento adecuado, así como previene o retrasa el desarrollo de enfermedades neurológicas, pues se ha visto que previene el riesgo de desarrollo de alzheimer, parkinson, demencia, etc. e incluso se asocia a beneficios frente al estrés, la ansiedad y la depresión.
La manera en la que podemos cuidar la “flora intestinal” es mediante una buena alimentación, la cual incluye el consumo de alimentos ricos en probióticos y prebióticos. Aquellos ricos en prebióticos son aquellos que contienen fibra como:
- las frutas
- las verduras
- los granos enteros
- las leguminosas
- nueces
- semillas
y aquellos ricos en probióticos son los que contienen microorganismos vivos como:
- yogures con cultivos vivos
- quesos
- kéfir
- leche no ultrapasteurizada
- salmueras
- pulque
- alimentos fermentados
Es importante proteger a la flora intestinal de la famosa “dieta occidental”, la cual es aquella alta en comida chatarra, es decir; alta en grasas saturadas, azúcares, endulzantes artificiales y alcohol, del estrés pero también de antibióticos y algunos fármacos.
Para que los probióticos puedan ejercer un papel benéfico en la salud, es importante que se consuman de manera habitual.


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